13/1/09
8/1/09
Unos osos marrones y otros centros de la Tierra
Vamos hacia el invernadero
un orificio marrón
“el centro de la Tierra”, repito
es porque entiendo
que algunos osos gravitan por su propia morfología
otros por falta de correspondencia sensible
pero solamente algunos se acuerdan del rodeo que tuvieron que hacer los mares, en su mecanismo natural, para esquivar las orlas que la Gran Estrella dibujaba.
Es la Osa Mayor
la poderosa
la más proteica
la que capta al vuelo
la que no se esconde si no es para decir verdades
la que representa el recorrido marino y sus fauces siendo mar y foca
la más recurrente en zonas de hielo
la primera en perderse
la última en ser olvidada
es la Osa Mamá
la reina del cielo
y no por eso menos dulce
menos pronunciable.
Alguna vez imaginé volarnos, irnos
recuperar el centro de la Tierra sólo por tirar un dado
inventar una estrella donde no estaba
solucionar la cola de la loba en una trenza
abandonar la isla si no hay nadie que me llama
sin embargo
un oso está solo y me espera
no tiene centro
gira en redondo
le doy vida y con sólo repetir la frase
“el centro de la Tierra”
él se vuelve irascible y amoroso, y me da la llave para otras temperaturas.
La Gran Osa nos guía
nos vamos hacia algún lugar más blanco, genial
y si no encuentro un recorrido es porque no había
y si no me cruzo con el oso es porque no lo necesitaba
y si no me alumbra la estrella es porque no la inventaba
y si no veo la llave es porque estaba escondida en un centro remoto, salvaje
que guarda un perro negro con una cara común, pero con un gesto inconfundible.
un orificio marrón
“el centro de la Tierra”, repito
es porque entiendo
que algunos osos gravitan por su propia morfología
otros por falta de correspondencia sensible
pero solamente algunos se acuerdan del rodeo que tuvieron que hacer los mares, en su mecanismo natural, para esquivar las orlas que la Gran Estrella dibujaba.
Es la Osa Mayor
la poderosa
la más proteica
la que capta al vuelo
la que no se esconde si no es para decir verdades
la que representa el recorrido marino y sus fauces siendo mar y foca
la más recurrente en zonas de hielo
la primera en perderse
la última en ser olvidada
es la Osa Mamá
la reina del cielo
y no por eso menos dulce
menos pronunciable.
Alguna vez imaginé volarnos, irnos
recuperar el centro de la Tierra sólo por tirar un dado
inventar una estrella donde no estaba
solucionar la cola de la loba en una trenza
abandonar la isla si no hay nadie que me llama
sin embargo
un oso está solo y me espera
no tiene centro
gira en redondo
le doy vida y con sólo repetir la frase
“el centro de la Tierra”
él se vuelve irascible y amoroso, y me da la llave para otras temperaturas.
La Gran Osa nos guía
nos vamos hacia algún lugar más blanco, genial
y si no encuentro un recorrido es porque no había
y si no me cruzo con el oso es porque no lo necesitaba
y si no me alumbra la estrella es porque no la inventaba
y si no veo la llave es porque estaba escondida en un centro remoto, salvaje
que guarda un perro negro con una cara común, pero con un gesto inconfundible.
2/1/09
Fans
Yo estaba en un barco cuando sentí pasar a un grupo de fanáticos de una banda cuyo nombre no me acuerdo. Estaba ahí mismo cuando los escuché aullar, saltar y chocarse unos contra otros, hasta compartir el secreto.
31/12/08
Cultura
Ciervos y gente, ciervos y gente, ciervos y la historia universal de la literatura.
Ciervos y caminos, ciervos y caminos, ciervos y caminos recorridos por ciervos y gente.
Los ciervos sin literatura, ciervos sin literatura, los ciervos no tienen cultura. La literatura no siempre forma parte de la cultura. A veces la excede. La cultura no siempre abraza a la literatura. La gente tiene cultura, los ciervos no. La cultura no se adquiere al madurar, se nace con ella. Sólo el instante posterior a nacer no se tiene cultura. Luego se la adquiere de inmediato.
Condiciones para un foso común: libros de misterio, armas, peinados furiosos, ganadería, armamento para cazar, disfraces, libros, ganas de pasear por la selva.
Más ciervos, más gente, más y más libros para la gente y para la historia de la gente. La definición de cultura es: favoritismo, pretensiones, argumentos, fuerzas vencedoras, fuerzas vencidas, da igual, no se deja vencer, fuerzas, fanatismo, no vale, la balanza renguea, baldosas sólidas que sirven de piso a la guerra.
Un cuarto limpio no alcanza ni sobra, no se trata de eso, no se trata ni del cuarto ni de cuán limpio esté, se trata de otra cosa, de otras cosas, de aspectos para tener en cuenta, ni fundamentales, ni vitales, ni imprescindibles, un cuarto limpio se trata de eso, de mantener un cuarto limpio por la fuerza, por la fuerza de las costumbres o del deseo de pureza, de un deseo de pureza que no se entiende si no se forma parte de ese deseo, de un deseo incomprensible que se alimenta de robos, de traspasos, de herencias que se comentan y se pasan, sin más, de unos a otros, de un deseo frágil como todo deseo, de un deseo rompible y posible como todos, imposible como todos, deseo de la muerte y la felicidad, la cultura, la cultura, cultura.
Parecido y verdad. Las costumbres se parecen unas a otras. Las costumbres son de la gente, no de los ciervos ni de los libros, unos no tienen cultura, los otros son la cultura, al ser animales unos son instintivos, al ser inanimados los otros son más reales, más invisibles a ciertos corazones, más transportables, más incapaces de ser olvidados en la gran cadena de la historia. Otros corazones advierten la gracia de los unos y los otros: los ciervos para amar, los libros para sentir, las ganas para tener siempre razón. Unos pesan más, otros pesan lo mismo, ciertas criaturas defienden su verdad con obstinación, otras crean su obstinación y ahí hacen verdad. Plantar la verdad como un fruto que crece solo y resplandece. Plantar un libro en lo oscuro de lo alto de un fondo de montaña. Cavar una base en lo negro de la tierra cuando un árbol crece solo, sin ayuda. Aplaudir a la gente que se ríe de eso. Dejar de aplaudirla. Desaparecer un día sin dar mayor explicación que las ganas de dejar ese lugar por otro. Los afectos son redes, los amados son prisioneros de un juego que ellos mismos inventaron. El amor es una jaula. El amor es hermoso. Los que corren más rápido no siempre son los que llegan primero. El que queda atrás siempre es un ciervo, porque los ciervos están suspendidos en las montañas de sus fantasías y no quieren bajar.
Para complacer a la gran mayoría es necesario adquirir un conocimiento sólido acerca de ciertas convenciones que, si bien se modifican con el paso de los años y el variar normal de las costumbres, acompañan el transcurrir universal del tiempo y las culturas de la gente. Por eso, hay ciertos elementos que es indispensable tener en cuenta a fin de delinear un trazado fino y comprensible de las especies humanas, de modo tal que se pongan a relucir sus aspectos tangibles, inmediatos e infantiles, como si tan solo se tratara de un cuento natural en la marea de la historia. En lo que continúa, una lista amiga de las buenas ideas, las maneras vistas y los códigos elementales, fijados por un grupo común(Yüan Chunglang).
Condiciones que complacen a las flores:
1)Una ventana clara
2)Un cuarto limpio
3)Trípodes antiguos
4)Tinteros de piedra Sung
5)Ondas de pinos y sonidos de río
6)El amo que ama pasatiempos y poesía
7)Un monje de visita que comprende el té
8)Un natural de Chichow llega con vino
9)Los huéspedes en el cuarto son exquisitos
10)Muchas flores abiertas
11)Ha llegado un amigo despreocupado
12)Copiar libros sobre cultivo de flores
13)La tetera canta muy tarde en la noche
14)La esposa y las concubinas que corrigen historias de flores
En cuanto a las condiciones humillantes para las flores:
1)Dueño que recibe huéspedes constantemente
2)Un sirviente estúpido que pone ramas de más y trastorna el arreglo
3)Monjes ordinarios que hablan zen
4)Perros que pelean ante la ventana
5)Niños cantores de la Calleja de Lientsé
6)Tonadas de Yiyang (Kiangsi)
7)Mujeres feas que recogen flores y se adornan los cabellos con ellas
8)Discutir promociones y descensos oficiales de la gente
9)Falsas expresiones de amor
10)Poemas escritos por cortesía
11)Flores en plena floración antes de que uno haya pagado sus deudas
12)La familia que pide cuentas
13)Escribir poemas consultando diccionarios de la rima
14)Libros en mal estado que se dejan al descuido en cualquier parte
15)Agentes de Fukien
16)Excrementos de ratones y ratas
17)Pinturas espúreas de Kiangsu
18)Sirvientes tendidos cerca de las flores
19)Cuando se termina el vino después de haber empezado los juegos de vino
20)Vecindad de una venta de vinos
21)Un trozo de escritura con frases como “el purpúreo aire matinal” (común en las loas imperiales) sobre el escritorio
Ciervos y caminos, ciervos y caminos, ciervos y caminos recorridos por ciervos y gente.
Los ciervos sin literatura, ciervos sin literatura, los ciervos no tienen cultura. La literatura no siempre forma parte de la cultura. A veces la excede. La cultura no siempre abraza a la literatura. La gente tiene cultura, los ciervos no. La cultura no se adquiere al madurar, se nace con ella. Sólo el instante posterior a nacer no se tiene cultura. Luego se la adquiere de inmediato.
Condiciones para un foso común: libros de misterio, armas, peinados furiosos, ganadería, armamento para cazar, disfraces, libros, ganas de pasear por la selva.
Más ciervos, más gente, más y más libros para la gente y para la historia de la gente. La definición de cultura es: favoritismo, pretensiones, argumentos, fuerzas vencedoras, fuerzas vencidas, da igual, no se deja vencer, fuerzas, fanatismo, no vale, la balanza renguea, baldosas sólidas que sirven de piso a la guerra.
Un cuarto limpio no alcanza ni sobra, no se trata de eso, no se trata ni del cuarto ni de cuán limpio esté, se trata de otra cosa, de otras cosas, de aspectos para tener en cuenta, ni fundamentales, ni vitales, ni imprescindibles, un cuarto limpio se trata de eso, de mantener un cuarto limpio por la fuerza, por la fuerza de las costumbres o del deseo de pureza, de un deseo de pureza que no se entiende si no se forma parte de ese deseo, de un deseo incomprensible que se alimenta de robos, de traspasos, de herencias que se comentan y se pasan, sin más, de unos a otros, de un deseo frágil como todo deseo, de un deseo rompible y posible como todos, imposible como todos, deseo de la muerte y la felicidad, la cultura, la cultura, cultura.
Parecido y verdad. Las costumbres se parecen unas a otras. Las costumbres son de la gente, no de los ciervos ni de los libros, unos no tienen cultura, los otros son la cultura, al ser animales unos son instintivos, al ser inanimados los otros son más reales, más invisibles a ciertos corazones, más transportables, más incapaces de ser olvidados en la gran cadena de la historia. Otros corazones advierten la gracia de los unos y los otros: los ciervos para amar, los libros para sentir, las ganas para tener siempre razón. Unos pesan más, otros pesan lo mismo, ciertas criaturas defienden su verdad con obstinación, otras crean su obstinación y ahí hacen verdad. Plantar la verdad como un fruto que crece solo y resplandece. Plantar un libro en lo oscuro de lo alto de un fondo de montaña. Cavar una base en lo negro de la tierra cuando un árbol crece solo, sin ayuda. Aplaudir a la gente que se ríe de eso. Dejar de aplaudirla. Desaparecer un día sin dar mayor explicación que las ganas de dejar ese lugar por otro. Los afectos son redes, los amados son prisioneros de un juego que ellos mismos inventaron. El amor es una jaula. El amor es hermoso. Los que corren más rápido no siempre son los que llegan primero. El que queda atrás siempre es un ciervo, porque los ciervos están suspendidos en las montañas de sus fantasías y no quieren bajar.
Para complacer a la gran mayoría es necesario adquirir un conocimiento sólido acerca de ciertas convenciones que, si bien se modifican con el paso de los años y el variar normal de las costumbres, acompañan el transcurrir universal del tiempo y las culturas de la gente. Por eso, hay ciertos elementos que es indispensable tener en cuenta a fin de delinear un trazado fino y comprensible de las especies humanas, de modo tal que se pongan a relucir sus aspectos tangibles, inmediatos e infantiles, como si tan solo se tratara de un cuento natural en la marea de la historia. En lo que continúa, una lista amiga de las buenas ideas, las maneras vistas y los códigos elementales, fijados por un grupo común(Yüan Chunglang).
Condiciones que complacen a las flores:
1)Una ventana clara
2)Un cuarto limpio
3)Trípodes antiguos
4)Tinteros de piedra Sung
5)Ondas de pinos y sonidos de río
6)El amo que ama pasatiempos y poesía
7)Un monje de visita que comprende el té
8)Un natural de Chichow llega con vino
9)Los huéspedes en el cuarto son exquisitos
10)Muchas flores abiertas
11)Ha llegado un amigo despreocupado
12)Copiar libros sobre cultivo de flores
13)La tetera canta muy tarde en la noche
14)La esposa y las concubinas que corrigen historias de flores
En cuanto a las condiciones humillantes para las flores:
1)Dueño que recibe huéspedes constantemente
2)Un sirviente estúpido que pone ramas de más y trastorna el arreglo
3)Monjes ordinarios que hablan zen
4)Perros que pelean ante la ventana
5)Niños cantores de la Calleja de Lientsé
6)Tonadas de Yiyang (Kiangsi)
7)Mujeres feas que recogen flores y se adornan los cabellos con ellas
8)Discutir promociones y descensos oficiales de la gente
9)Falsas expresiones de amor
10)Poemas escritos por cortesía
11)Flores en plena floración antes de que uno haya pagado sus deudas
12)La familia que pide cuentas
13)Escribir poemas consultando diccionarios de la rima
14)Libros en mal estado que se dejan al descuido en cualquier parte
15)Agentes de Fukien
16)Excrementos de ratones y ratas
17)Pinturas espúreas de Kiangsu
18)Sirvientes tendidos cerca de las flores
19)Cuando se termina el vino después de haber empezado los juegos de vino
20)Vecindad de una venta de vinos
21)Un trozo de escritura con frases como “el purpúreo aire matinal” (común en las loas imperiales) sobre el escritorio
21/12/08
El corazón salvaje de las cosas
Negrura.
Separar la maleza de la obra.
Por fuerza mayor los eslabones de la gran cadena se reparten el trabajo.
Entre los pelos, enredado un solo pensamiento
pequeño y errado.
Una estrella sobrevuela a mi altura, la veo venir
como se ve venir una canción o una roca
o una línea musical, mental, sentimental
un fruto que pasa redondo y lo persigo con la fuerza que el trabajo que arde (cuando arde) me transmite:
¿un tigre?
¿pasto?
¿una forma pendiente?
¿un estruendo?
¿un sentimiento que avanza hacia los lados?
Sólo unas cuantas piedras para el corazón:
feroz es el ciervo que pasa dormido
rojiza es la sangre que lo recorre
pesada es la carga que cree sentir cuando lleva un pensamiento en su espalda.
Misterio, descreo
secreto, lo guarda
cadena, la lleva (solidaria)
oculta es la llama que está prendida, no siempre encendida, quemando el pelaje que le da forma, alimento y todo el aliento que necesite para agitar el lomo, respirar el fuego y soplar el calor.
Alguien diría que el corazón salvaje de las cosas, en su solo intento de pertenecer al mundo de los objetos naturales, irrigaría verdades tales como:
-“naturaleza muerta”
-“ver para creer”
-“pastos en los zapatos anuncian prosperidad”
-“sorpresa”
-“conciencia progresiva del progreso”
-“fin del mundo”
-“casos clínicos”
-“el gato se aísla para morir”
-“desmesura”
-“ovni”
-“la luna blanca, un observatorio de las cosas humanas”
Al tiempo que es el mensaje, lo transmite
un rumor, un rugir, un temblar
un cordón que, llevadero, parte hacia la selva espesa de la gran cadena natural
un ciervo que anuncia que no hay regreso porque los halcones se han devorado, una por una, las migas de pan
señales rojas como un fluido verdadero
trabajo que da energía y después la saca
un recorrido aparentemente circular, y sin embargo.
Armada hasta los dientes llego al peor lugar
el pelo en una trenza enmarañada
soy una madeja pensante
soy un animal distraído
soy una recién llegada al centro (que imagino) enérgico y punzante hacia un solo corazón que, por continuidad, me pertenece sólo a mí y a un ciervo que casi siempre me acompaña.
Separar la maleza de la obra.
Por fuerza mayor los eslabones de la gran cadena se reparten el trabajo.
Entre los pelos, enredado un solo pensamiento
pequeño y errado.
Una estrella sobrevuela a mi altura, la veo venir
como se ve venir una canción o una roca
o una línea musical, mental, sentimental
un fruto que pasa redondo y lo persigo con la fuerza que el trabajo que arde (cuando arde) me transmite:
¿un tigre?
¿pasto?
¿una forma pendiente?
¿un estruendo?
¿un sentimiento que avanza hacia los lados?
Sólo unas cuantas piedras para el corazón:
feroz es el ciervo que pasa dormido
rojiza es la sangre que lo recorre
pesada es la carga que cree sentir cuando lleva un pensamiento en su espalda.
Misterio, descreo
secreto, lo guarda
cadena, la lleva (solidaria)
oculta es la llama que está prendida, no siempre encendida, quemando el pelaje que le da forma, alimento y todo el aliento que necesite para agitar el lomo, respirar el fuego y soplar el calor.
Alguien diría que el corazón salvaje de las cosas, en su solo intento de pertenecer al mundo de los objetos naturales, irrigaría verdades tales como:
-“naturaleza muerta”
-“ver para creer”
-“pastos en los zapatos anuncian prosperidad”
-“sorpresa”
-“conciencia progresiva del progreso”
-“fin del mundo”
-“casos clínicos”
-“el gato se aísla para morir”
-“desmesura”
-“ovni”
-“la luna blanca, un observatorio de las cosas humanas”
Al tiempo que es el mensaje, lo transmite
un rumor, un rugir, un temblar
un cordón que, llevadero, parte hacia la selva espesa de la gran cadena natural
un ciervo que anuncia que no hay regreso porque los halcones se han devorado, una por una, las migas de pan
señales rojas como un fluido verdadero
trabajo que da energía y después la saca
un recorrido aparentemente circular, y sin embargo.
Armada hasta los dientes llego al peor lugar
el pelo en una trenza enmarañada
soy una madeja pensante
soy un animal distraído
soy una recién llegada al centro (que imagino) enérgico y punzante hacia un solo corazón que, por continuidad, me pertenece sólo a mí y a un ciervo que casi siempre me acompaña.
16/12/08
Un rayo
Los dioses de la caza hieren
como guerreros en un mundo que no es de ellos, que no les pertenece
habitan una franja celeste, tan incierta como algo que caía cerca.
Aman
a un triste ciervo de tamaño natural
tararean
un canto triste que perdía forma.
Apaciguar un corazón que torpemente corre, salvaje
matar el rayo quieto que, sin saber cómo ni por qué, un día despierta desmedido y rompe:
el soberano rayo que parte en dos la montaña
el recorrido que inventa y al tiempo que lo traza, borra
entre sus marcas la carne de algún corazón que explota
desconocido y familiar
como las partes
dejando como huellas una música, un arma y un resto de luz.
como guerreros en un mundo que no es de ellos, que no les pertenece
habitan una franja celeste, tan incierta como algo que caía cerca.
Aman
a un triste ciervo de tamaño natural
tararean
un canto triste que perdía forma.
Apaciguar un corazón que torpemente corre, salvaje
matar el rayo quieto que, sin saber cómo ni por qué, un día despierta desmedido y rompe:
el soberano rayo que parte en dos la montaña
el recorrido que inventa y al tiempo que lo traza, borra
entre sus marcas la carne de algún corazón que explota
desconocido y familiar
como las partes
dejando como huellas una música, un arma y un resto de luz.
15/12/08
Desamor
El desamor una forma pendiente, ovalada
gusto a sal en las colinas, y en las salinas permanece quieto, amado
el recuerdo que se hace uno
uniforme
largo y plano
cara a cara son dos, ¡pero no es cierto!
algo temblando
dulcemente
queda.
gusto a sal en las colinas, y en las salinas permanece quieto, amado
el recuerdo que se hace uno
uniforme
largo y plano
cara a cara son dos, ¡pero no es cierto!
algo temblando
dulcemente
queda.
3/12/08
1/12/08
26/11/08
Algo
Eso.
Que como una lechuga no tiene dueño y no debe saberlo lo sabemos nosotros, los de afuera.
Las afueras son esas latitudes básicas, rotundas
que desbordan geografías porque corren horrendas, rápidas, peor.
Hay una república de gente sola que agita las partes en pos del todo
y se olvida de gritar “de ese hueso”
y se olvida en el verano de “no has de roer” .
Cornisas de hielo y fragantes, latentes, como bombas, en esa nariz
que sabemos cuidar como de tantas otras cosas
finísimo abrieron
oh, juremos en las fosas
batir por la escarchada esa angustia profunda
sin gloria morir, en las alturas
las afueras siempre significan algo
rodean vacilantes las mareas, el trabajo de los días
y como agujas caen, pinchan, rotan
se dirigen a un punto lunar por la espalda
hacia un centro hormiguero que siempre significa:
un oso dice “hola”
otro oso le responde “ola”
y así se continúa la reserva
en esa geografía bilabial que es generosa, travestida, rala
no tan vacilante como para pensar
no tan decidida como para sentir
los pedazos caen como perchas
las juntadas
los de afuera
y una parte de marrón que se ajuste a la seda, que suavice
que sea lo que sea pero que signifique
que caiga
a tiempo
la cuerda
para salvar a un toro que se desliza completo
que sea sólo por un rato
o, al menos, no “de casualidad”
o que un viento nos sople solamente a nosotros, los mojados
o que prefiramos siempre que el trueno suene a algo único, húmedo
que la nada cuelgue pesada como un sueño tardío
y en las partes rosas
y en las junturas negras
nos desconozcamos como gatos, saliendo a los tejados como oliendo algo
que eso signifique un deseo
al menos navideño, sutil, del peor
pero que permanezca un rato como un fondo ciego que se agita
sobre las afueras, anunciando
la tos de una vecina
la pampa y el abismo de los pastos
abombadas, las historias se relaten a fuerza de tigre
mil y una, trasnochadas
que huelan a jabón y a vecindad
las cosas dejan de pertenecer a un mismo tiempo, redondas y naturales.
Que como una lechuga no tiene dueño y no debe saberlo lo sabemos nosotros, los de afuera.
Las afueras son esas latitudes básicas, rotundas
que desbordan geografías porque corren horrendas, rápidas, peor.
Hay una república de gente sola que agita las partes en pos del todo
y se olvida de gritar “de ese hueso”
y se olvida en el verano de “no has de roer” .
Cornisas de hielo y fragantes, latentes, como bombas, en esa nariz
que sabemos cuidar como de tantas otras cosas
finísimo abrieron
oh, juremos en las fosas
batir por la escarchada esa angustia profunda
sin gloria morir, en las alturas
las afueras siempre significan algo
rodean vacilantes las mareas, el trabajo de los días
y como agujas caen, pinchan, rotan
se dirigen a un punto lunar por la espalda
hacia un centro hormiguero que siempre significa:
un oso dice “hola”
otro oso le responde “ola”
y así se continúa la reserva
en esa geografía bilabial que es generosa, travestida, rala
no tan vacilante como para pensar
no tan decidida como para sentir
los pedazos caen como perchas
las juntadas
los de afuera
y una parte de marrón que se ajuste a la seda, que suavice
que sea lo que sea pero que signifique
que caiga
a tiempo
la cuerda
para salvar a un toro que se desliza completo
que sea sólo por un rato
o, al menos, no “de casualidad”
o que un viento nos sople solamente a nosotros, los mojados
o que prefiramos siempre que el trueno suene a algo único, húmedo
que la nada cuelgue pesada como un sueño tardío
y en las partes rosas
y en las junturas negras
nos desconozcamos como gatos, saliendo a los tejados como oliendo algo
que eso signifique un deseo
al menos navideño, sutil, del peor
pero que permanezca un rato como un fondo ciego que se agita
sobre las afueras, anunciando
la tos de una vecina
la pampa y el abismo de los pastos
abombadas, las historias se relaten a fuerza de tigre
mil y una, trasnochadas
que huelan a jabón y a vecindad
las cosas dejan de pertenecer a un mismo tiempo, redondas y naturales.
18/11/08
Nada
Dos cascos de azul eléctrico no significan nada, a menos que las espuelas golpeen duro, muy duro, los lomos.
Los animales vacilan. Vacilan las ideas, la vista y el terso pelo de la liebre que viene, que vuelve y que burla esos bordes tan finos..., tan finos..., tan finos como veloz es el cuento que cuenta, de a ratos, la oveja que atraviesa, vacilante, sin descanso, esa fila india que es la sucesión de pensamientos cuando en mente ya no hay nada (nada) más que sueño y residuos de los días que no fueron lo esperado y, sin embargo, el deseo que perdura. Más.
Es el golpe de suerte, tirar los dados en un cubilete dorado y cerrado que en una partida se pierde, que en otra se gana como un pensamiento que corre dormido en frasecitas cortas, como polvitos, acumulados entre los pliegues de los bolsillos, cerrados, como cascos, como plomos, como dados duros y azul de montar.
Y a la mañana, entre golpes secos y sueños oscuros, los ladrillos se apilan en las profundidades de un río, azul, descubierto, marino. ¿Más real que lo esperado? Cosas concretas. Cosas soñadas.
¡Es el toc-toc de las olas!
El martilleo marino del pensamiento en su sangre cuando corre, cuando fluye como caballos agitadísimos que, a posteriori, cuando su jadeo triunfal en un casco plateado en un taco a mitad de camino bombee como un corazón que de duro no tiene nada, que no significa nada, más que un parate a mitad del día, a mitad de la costa marina que de azul ya no tiene nada y, sin embargo y por algo, fluye.
Y así se muestra. Por no perder el contacto terroso con el pensamiento profundo de los fondos, de los lechos finales del río donde el agua vacila quejosa en su cauce y en su historia secada a la luz del sol, con arrugas que marcan los pliegues de algún mecanismo ancestral y vivo, enorme, y un polvo que queda adherido a los lomos de un animal que sigue furtivo el camino animado del pensamiento perdido que, por demasiado humano, no encuentra las llaves que abran el cauce a la parte continua del agua que fluye inconsciente en un poro que encuentra, en un flash, un choque pequeño y certero y que vibra en un rayo agitado por esas masas de agua que vacilan y vacilan y vacilan sin más.
Aguas claras, aguas turbias. Aguas que barren de un solo y furioso y certero golpe los lomos más confundidos del pensamiento y se anclan, sin más, en el recuerdo y/o el deseo de otra partida mental menos fragante que la hecha. Hasta el momento.
Los animales vacilan. Vacilan las ideas, la vista y el terso pelo de la liebre que viene, que vuelve y que burla esos bordes tan finos..., tan finos..., tan finos como veloz es el cuento que cuenta, de a ratos, la oveja que atraviesa, vacilante, sin descanso, esa fila india que es la sucesión de pensamientos cuando en mente ya no hay nada (nada) más que sueño y residuos de los días que no fueron lo esperado y, sin embargo, el deseo que perdura. Más.
Es el golpe de suerte, tirar los dados en un cubilete dorado y cerrado que en una partida se pierde, que en otra se gana como un pensamiento que corre dormido en frasecitas cortas, como polvitos, acumulados entre los pliegues de los bolsillos, cerrados, como cascos, como plomos, como dados duros y azul de montar.
Y a la mañana, entre golpes secos y sueños oscuros, los ladrillos se apilan en las profundidades de un río, azul, descubierto, marino. ¿Más real que lo esperado? Cosas concretas. Cosas soñadas.
¡Es el toc-toc de las olas!
El martilleo marino del pensamiento en su sangre cuando corre, cuando fluye como caballos agitadísimos que, a posteriori, cuando su jadeo triunfal en un casco plateado en un taco a mitad de camino bombee como un corazón que de duro no tiene nada, que no significa nada, más que un parate a mitad del día, a mitad de la costa marina que de azul ya no tiene nada y, sin embargo y por algo, fluye.
Y así se muestra. Por no perder el contacto terroso con el pensamiento profundo de los fondos, de los lechos finales del río donde el agua vacila quejosa en su cauce y en su historia secada a la luz del sol, con arrugas que marcan los pliegues de algún mecanismo ancestral y vivo, enorme, y un polvo que queda adherido a los lomos de un animal que sigue furtivo el camino animado del pensamiento perdido que, por demasiado humano, no encuentra las llaves que abran el cauce a la parte continua del agua que fluye inconsciente en un poro que encuentra, en un flash, un choque pequeño y certero y que vibra en un rayo agitado por esas masas de agua que vacilan y vacilan y vacilan sin más.
Aguas claras, aguas turbias. Aguas que barren de un solo y furioso y certero golpe los lomos más confundidos del pensamiento y se anclan, sin más, en el recuerdo y/o el deseo de otra partida mental menos fragante que la hecha. Hasta el momento.
12/11/08
5/11/08
24/10/08
Sobre el carácter performático de la escritura
El mundo se va a acabar. Se va a acabar.
El mundo se va a acabar. Se va a acabar. El mundo se va a acabar. Se va a acabar. Se va a acabar. Se va a acabar. El mundo se va a acabar. El mundo se va a acabar. El mundo se va a acabar. El mundo se va a acabar.
El mundo se va a acabar. Se va a acabar. El mundo se va a acabar. Se va a acabar. Se va a acabar. Se va a acabar. El mundo se va a acabar. El mundo se va a acabar. El mundo se va a acabar. El mundo se va a acabar.
19/10/08
XX
Son las equis
me separan de la suerte
del encuentro
las partes, las mentes, las cadenas
nada más que un río aconteciendo:
más allá del flujo no se ve, quiniela
no hay nada que no me importe, ni tomar
las riendas por su situación
no me ves, al revés
en blanco
las señales los disparos los efectos
probamos suerte, perfecto
corre en la cara un mareo de muerte
pica un carácter solo
él solo, el sol, el gran trolo
una oscuridad limada por la risa y el chimango
ni pedís, ni tenés, por eso hacés
cosas que pronuncian nombres, por ejemplo
lisura
arcilla
fuerza
montón
el sol está y el sol se pone
la llegada se pre-determina, el rapto no
o reluzco a la manera del crimen: minúscula
o afano la función: primera
si entendés que no hay una continuidad ambigua
sí finuras brumosas alrededor
los ideales y los amigos descansan en sus pelelas
el intento, entonces (y en última instancia), se dirige al río
corrientes turbias, planas, verdes
un espejismo que me contamina el coco y me aturde, brutal, las ideas
las cabezas viajan, las mentes se marean
mal, muy mal por vos y por mí
el nivel de obediencia es nulo, aconteciendo: un río
las equidades lo recorren desde afuera
abismo continuo y desamor, del peor
una pared de rayas.
me separan de la suerte
del encuentro
las partes, las mentes, las cadenas
nada más que un río aconteciendo:
más allá del flujo no se ve, quiniela
no hay nada que no me importe, ni tomar
las riendas por su situación
no me ves, al revés
en blanco
las señales los disparos los efectos
probamos suerte, perfecto
corre en la cara un mareo de muerte
pica un carácter solo
él solo, el sol, el gran trolo
una oscuridad limada por la risa y el chimango
ni pedís, ni tenés, por eso hacés
cosas que pronuncian nombres, por ejemplo
lisura
arcilla
fuerza
montón
el sol está y el sol se pone
la llegada se pre-determina, el rapto no
o reluzco a la manera del crimen: minúscula
o afano la función: primera
si entendés que no hay una continuidad ambigua
sí finuras brumosas alrededor
los ideales y los amigos descansan en sus pelelas
el intento, entonces (y en última instancia), se dirige al río
corrientes turbias, planas, verdes
un espejismo que me contamina el coco y me aturde, brutal, las ideas
las cabezas viajan, las mentes se marean
mal, muy mal por vos y por mí
el nivel de obediencia es nulo, aconteciendo: un río
las equidades lo recorren desde afuera
abismo continuo y desamor, del peor
una pared de rayas.
15/10/08
10/10/08
30/9/08
Bajando del blog
Leen poetas que publican en blog: Bajando del Blog, conjuntamente con el taller de poesía en el Hospital Borda.
Leen poetas que publican en blog: Adriana Kogan, Mercedes Halfon, Alejandro Villamañe, Clara Muschietti, Pedro Mairal, Fernanda Nicolini, Marina Mariasch, Paula Peyseré, Natalia Fortuny, Diego Carballar, Alejandro Mendez, Nicolás Domínguez Bedini, Ezequiel Zaidenwerg, Joaquín Valenzuela, Matías Gael y como invitados los asistentes al taller de poesía en el Hospital Borda, que coordinan Silvana Perl y Mariano De Souza: Catherine Hardoy, Jorge Arrizabalaga, Julio Rodriguez Labrador, Celia Solla
Miércoles 1 de Octubre
19,30 hs
Casa de la Lectura
Lavalleja 924
Gratis
Leen poetas que publican en blog: Adriana Kogan, Mercedes Halfon, Alejandro Villamañe, Clara Muschietti, Pedro Mairal, Fernanda Nicolini, Marina Mariasch, Paula Peyseré, Natalia Fortuny, Diego Carballar, Alejandro Mendez, Nicolás Domínguez Bedini, Ezequiel Zaidenwerg, Joaquín Valenzuela, Matías Gael y como invitados los asistentes al taller de poesía en el Hospital Borda, que coordinan Silvana Perl y Mariano De Souza: Catherine Hardoy, Jorge Arrizabalaga, Julio Rodriguez Labrador, Celia Solla
Miércoles 1 de Octubre
19,30 hs
Casa de la Lectura
Lavalleja 924
Gratis
21/9/08
La normalidad
Intenté decirte:
las casitas se amontonan.
¡No doy más!
buscando la belleza apareciste
¿qué es eso?
y... es que en la mente hacen fila india los camiones cuando esperan
pensando, pensando, ideé un muro
hipersuficiente
hipersuave
sirve para dormir y también para pensar ideas fuertes
el azar me tiró una punta, esta vez
me imaginé todo más de cerca
y para idear mejor hice un plan que te incluye.
Ahora ya no estás vos
y en ese muro que ideé hay un montón de chiches
por ejemplo
fiaca
también hay trozos de terciopelo
¡mejores! ¡mucho mejores que ése!
una especie de...
constructo natural
una imagen preciosa (y no tanto) que me armé:
casitas que se amontonan
una villa
palmeras a lo largo
cubiertos para servir
y una ley fantasma
y cosas que no se ven, por ejemplo
cubiertos-pinche
entre las condiciones materiales y la energía de los vecinos
entre las marcas de clase y las pronunciaciones de cada bache al vacío
ahí estoy yo, ideando
cada vez que me limito
me hago más tonta, cada vez
es una idea súper natural, y al mismo tiempo
bastante anciana:
separé tus clases en millones de puntos
un ciervo que escondo disecado en la montaña
los vecinos que duermen parados y hacen multitud
obvio, todos actuamos la normalidad
pero unos más que otros.
La normalidad es un estado de la experiencia, y en la idea se forman nutrias salvajes, que no se corresponden con el estado real de la humanidad
entonces, ¿para qué chistar, pedir amigos en flor, seducir al más temeroso para que con toda su luminosidad aguante el reto, o siga el ritmo de los otros, los que sí lo logran sin chistar?
Ideé una villa, llena de cochecitos vacíos
¡eh!... cantamos “invasión” y pedimos “permiso”
para hacerlo durar, para hacer de la norma no más que un estado de ánimo
un muro que ideé con el objeto de saturar los mecanismos
la normalidad es un fantasma que se inventa en un secreto social
y ahí queda, pendiente como yo
ni me escondo en las casitas que apilo ni formo parte del brillo:
actuar punto por punto
pero no preconcebidamente
hipersuficiente
hipersuave
el brillo que rebano en el intento
la normalidad una laguna mental pero cierta, posta
ensoñaciones básicas como alimento
cae la norma como un chiste
la multitud es abstracta, cuasi-violenta
una idea súper natural en medio de la continuidad
hay pila, pila, pila de casas.
las casitas se amontonan.
¡No doy más!
buscando la belleza apareciste
¿qué es eso?
y... es que en la mente hacen fila india los camiones cuando esperan
pensando, pensando, ideé un muro
hipersuficiente
hipersuave
sirve para dormir y también para pensar ideas fuertes
el azar me tiró una punta, esta vez
me imaginé todo más de cerca
y para idear mejor hice un plan que te incluye.
Ahora ya no estás vos
y en ese muro que ideé hay un montón de chiches
por ejemplo
fiaca
también hay trozos de terciopelo
¡mejores! ¡mucho mejores que ése!
una especie de...
constructo natural
una imagen preciosa (y no tanto) que me armé:
casitas que se amontonan
una villa
palmeras a lo largo
cubiertos para servir
y una ley fantasma
y cosas que no se ven, por ejemplo
cubiertos-pinche
entre las condiciones materiales y la energía de los vecinos
entre las marcas de clase y las pronunciaciones de cada bache al vacío
ahí estoy yo, ideando
cada vez que me limito
me hago más tonta, cada vez
es una idea súper natural, y al mismo tiempo
bastante anciana:
separé tus clases en millones de puntos
un ciervo que escondo disecado en la montaña
los vecinos que duermen parados y hacen multitud
obvio, todos actuamos la normalidad
pero unos más que otros.
La normalidad es un estado de la experiencia, y en la idea se forman nutrias salvajes, que no se corresponden con el estado real de la humanidad
entonces, ¿para qué chistar, pedir amigos en flor, seducir al más temeroso para que con toda su luminosidad aguante el reto, o siga el ritmo de los otros, los que sí lo logran sin chistar?
Ideé una villa, llena de cochecitos vacíos
¡eh!... cantamos “invasión” y pedimos “permiso”
para hacerlo durar, para hacer de la norma no más que un estado de ánimo
un muro que ideé con el objeto de saturar los mecanismos
la normalidad es un fantasma que se inventa en un secreto social
y ahí queda, pendiente como yo
ni me escondo en las casitas que apilo ni formo parte del brillo:
actuar punto por punto
pero no preconcebidamente
hipersuficiente
hipersuave
el brillo que rebano en el intento
la normalidad una laguna mental pero cierta, posta
ensoñaciones básicas como alimento
cae la norma como un chiste
la multitud es abstracta, cuasi-violenta
una idea súper natural en medio de la continuidad
hay pila, pila, pila de casas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





